martes, 18 de septiembre de 2012

Ellas...

Marta tiene los ojos como las castañas.Exactamente del mismo color que tienen al recogerlas en noviembre... que fue cuando nació. Siempre que la miro pienso en eso. Es fuerte y suave. Inocente y morena. Vive colgada boca abajo de la rama más alta. Sin las espinas que las castañas tienen al nacer y que la vida le irá haciendo crecer inevitablemente. Es pura esencia de vida aún. De calor. Vida que se puede besar,tocar, acariciar...si está con ganas. Es risa sincera. Es una boca llena de dientes abierta en una carcajada inevitable y deliciosa.
Es chispitas en los ojos y cosquillas en la cama.

Luego aparece Raquel. Raquel y su pelo rubio y sus ojos de arena mojada. Como arena de mar, será por eso que cuando me mira siento que floto en ellos. Ella y sus pasitos inciertos y acelerados en la alfombra. Ella y su independencia. Ella es calma y fuerza. Es dulzura que te llena la tripa y los poros de la piel. Es una caricia suave antes de abrir los ojos. Un abrazo diminuto que puede sentirse en lo mas profundo del alma.


Son una mañana de verano sin prisas, con luz de sol y risas, muchas risas...
Ellas en mis brazos como piezas de un puzzle perfectamente encajadas.
Como si siempre fueran a ser parte de mi.

Es felicidad absoluta.

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